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Conoce el Patrimonio de Bollullos

Ruta de las Haciendas

Ruta de las Haciendas

Bollullos dispone de un rico patrimonio arquitectónico rural reflejado en multitud de haciendas historicas cuyos origenes se remontan hasta la época romana. Ahora puedes descubrirla a través de senderos señalizados que conectan estos edificios entre si.

Hacienda de Benajiar

Esta hacienda fue una alquería en época islámica, conservando todavía en su nombre claras reminiscencias islámicas.

A finales del siglo XV pertenecía a Jorge de Medina y a su esposa Beatriz Barba. A principios del siglo XVI ya era propiedad de don Pedro Fernández de Córdoba.

Como dato curioso, en 1503 el propietario fue obligado a desmontar una horca que colocó para castigar a los vecinos de la Puebla que venían a cortar chamiza. El pleito se resolvió a favor de los campesinos, pues lo habían hecho desde tiempo inmemorial.

El actual caserío se desarrolla en torno a un patio rectangular, al que se accede a través de una portada neobarroca realizada en del siglo XX. Al fondo queda el señorío con un frondoso jardín y huerto trasero.

En la parte delantera de la hacienda se pueden apreciar claramente los restos de muros del antiguo caserío.


Hacienda de Benajiar


Hacienda La Juliana

Hacienda La juliana

El nombre de esta hacienda hace referencia tal vez a su origen romano, o puede referirse a una persona o familia de otro ámbito cronológico. Son frecuentes los hallazgos de restos de distintas épocas, incluso en su cercanía se conserva una alberca almohade.

En el siglo XIV las monjas de San Leandro de Sevilla poseían olivares en este lugar, que cambiaron por unas casas en la ciudad.

De estilo sencillo, el conjunto se organiza en torno a un gran patio rectangular, con señorío y molino aceitero. El resto de las dependencias las componen los tinadores, graneros y un pozo con abrevadero.

En otros tiempos no muy lejanos junto al conjunto había un corral para el ganado de labor, fundamentalmente bueyes de raza retinta, siendo alguno de ellos muy afamados por su valía.

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Hacienda de Baena

En el siglo XVIII perteneció a don Juan Ignacio Baena y Salinas, de ahí el nombre que ha conservado. Este rico hacendado fue alcalde de Bollullos por el estado noble en los años 1748 y 1759.

En sus alrededores se han encontrado numerosos restos romanos, tales como inscripciones, basas de columnas y un candelabro.

Presenta la hacienda una sencilla portada a través de la cual se accede al patio donde hallamos un pozo con brocal barroco en cuyo frente presenta un reloj de sol. A ambos lados de la portada están las viviendas del casero y del capataz.

En el lateral izquierdo se encuentra el molino de aceite con su torre contrapeso cubierta de tejas a cuatro aguas y rematada por un pinaculillo fechado en 1776.

En el lado derecho se hallan las cuadras y un pajar en planta alta que dan paso a un segundo patio con tinadores y las casas de los gañanes y otras dependencias agrícolas.

Hacienda Los Tercios

Hacienda de Lopaz

Su verdadero nombre es Lopas, tal y como aparece en la documentación antigua. El rey Alfonso X dio estas tierras a la Iglesia de Sevilla y en 1285 pasó a manos del arzobispo, por eso ha estado vinculada a Umbrete hasta el siglo XIX. Hoy pertenece a su término municipal.

En el siglo XVIII tenía una extensión de 460 aranzadas, dedicadas tan sólo 100 a la siembra, el resto se repartían en dehesas, pastos, pinar y monte.

Es sin duda un enclave típico porque aún pueden verse excelentes ejemplares de pinos y sus cercados de ganado. Como curiosidad, en otros tiempos existía en esta hacienda una raza de vaca colorada con la cara blanca.

Los propietarios de esta hacienda han estado muy vinculados con la Hermandad del Rocío de Bollullos. Un antiguo propietario, don Fernando Ybarra, fue uno de los fundadores de dicha hermandad en 1948.

Actualmente aún se realiza en ella la ceremonia de cortar el bizcocho en la hacienda para elegir al nuevo hermano mayor de la hermandad, como algo tradicional y simbólico.

El edificio se articula en torno a un patio principal ajardinado con pozo y abrevadero. La portada es muy sencilla y cuenta con una reja fechada en 1905 y un azulejo dedicado a San José.

Una vez dentro, a la izquierda, se encuentra la capilla, dividida en dos tramos y sacristía. El segundo tramo es el oratorio. Presenta bóveda de cañón y un retablo que encargó el arzobispo don Luís Salcedo y Azcona en 1735 a Felipe Fernández del Castillo.

El señorío está enmarcado entre dos torres mirador. En la parte posterior hay un gran jardín cuya reja de entrada es de 1877. Al fondo del jardín estaba el gallinero y tiene una salida al campo.

El resto de las dependencias son naves transformadas para diversos usos a lo largo del tiempo, por ejemplo pajar, tinador para los bueyes, cuadras, casas de trabajadores, etc.

Anexos a la hacienda empiezan los cercados del ganado, dedicados hoy a producción de carne criados de forma extensiva.

Hacienda de Monasterejo

En el siglo XVI se conocía como Almonaster. Esta hacienda se encuentra junto al cordel que va de Triana a Villamanrique de la Condesa y el arroyo Majalberraque.

En sus alrededores son numerosos los restos arqueológicos tanto de época romana como musulmana, de edad moderna e incluso se halló cerámica ibérica.

Sabemos que en siglo XV vivían varias familias y a finales del XVI esta hacienda pertenecía a don Fernando Fernández Martel de la Puente.

La portada de acceso está frente al arroyo y está protegida por un amplio tejaroz en cuyos frentes encontramos dos azulejos polícromos representando a San José con el Niño y a Santa Ana con la Virgen Niña.

A la derecha se halla el señorío de dos plantas con porche de columnas de mármol y jardín trasero. Esta edificación parece del siglo XVI.

En el centro del patio hay una alberca con noria. El molino o el lagar quedan a la izquierda. Encontramos también la casa del capataz, cuadras y almacenes.

Tiene la hacienda una puerta trasera que da al camino y otras dependencias ganaderas anexas.

Este lugar es zona de paso de las hermandades del Rocío además de ser también muy transitada por ciclistas y viajeros.

En 1981 este lugar fue escenario del rodaje de uno de los episodios de una serie de televisión sobre de la vida de Cervantes.


Hacienda de Monasterejo


Portada Hacienda Torre de las Arcas

Hacienda de Rebujena Alta

Está situada en un montículo que se eleva frente a la Vereda a las Islas y al arroyo de la Norieta, en el término municipal de Bollullos de la Mitación.

En sus alrededores hay numerosos restos de asentamientos romanos e islámicos.

Fue conocida también como Rexuxena de los Monteros porque en el Repartimiento de Sevilla se les concedió a los 30 monteros castellanos al servicio del rey cinco aranzadas de olivar.

Con posterioridad pasó a manos de caballeros afincados en Sevilla. Por ejemplo en 1571 pertenecía al capitán Juan de Vanegas.

Los trabajadores residentes aquí procedían de diferentes lugares de Castilla y Portugal, aunque tradicionalmente han sido vecinos de Benacazón.

El caserío presenta una portada muy sencilla con arco rebajado y remate de cuatro almenas de gradas.

En su frente encontramos un azulejo con tonos morados, azules y amarillos tal vez del siglo XVIII que representa a la Virgen del Carmen.

El conjunto se organiza en torno a un patio rectangular donde hallamos el señorío, el molino aceitero, las cuadras y el granero.

Cerca de esta hacienda, junto a la carretera que va de Bollullos a Benacazón, se encuentra la hacienda conocida como Rebujenilla que conserva una interesante torre contrapeso del molino. Abundan en sus cercanías los restos romanos.

Hacienda de Torreblanca

Está situada en una loma, con vistas al arroyo Repudio y junto al antiguo Camino Real a Bollullos.

En el siglo XIII el monasterio de Nuestra Señora de Roncesvalles recibió tierras en este lugar. Relacionado con esto se explicaría la presencia de la imagen del siglo XIV de Nuestra Señora de Roncesvalles que ahora está en Bollullos.

En el siglo XV estaba poco poblado este lugar. Según la documentación en 1483 vivían tres familias.

En el siglo XVI estaba en manos de diferentes propietarios. Uno de ellos era el noble Perafán de la Becerra. También tenia casa Alonso Martín de Robleda y el capitán Hernán Suárez poseía tierras.

La Virgen de Roncesvalles tenía en este lugar una ermita. Perafán era muy devoto de ella y a su muerte acaecida en 1557 le dejó una limosna de cuatro ducados de oro para treinta misas a la Virgen.

En el siglo XVIII Torreblanca pasó a manos de don Manuel López Pintado, caballero Veinticuatro de Sevilla, Almirante de la Mar Océana y posteriormente Marqués de Torreblanca del Aljarafe.

Fue alcalde de Bollullos por el estado noble en 1721 y 1727. En 1729 fue el encargado de organizar el viaje y paso por estos lugares del rey Felipe V e Isabel de Farnesio en su camino hacia Doñana.

La hacienda está muy transformada en la actualidad, habiendo perdido toda la parte señorial y las dependencias del ganado y los molinos aceiteros con sus torres contrapeso.

La monumental portada presenta el escudo del almirante don Manuel López Pintado debajo de una espadaña y entre dos pináculos. A la derecha existe una torre mirador a la que han cegado los vanos de los arcos.

Junto a la hacienda se hallan restos de las antiguas edificaciones, pudiéndose apreciar los suelos de las antiguas casas. Frente a la hacienda estaba la era para trillar la mies.

Hacienda de Torrequemada

En época medieval era una alquería islámica, probablemente llamada Caxar. En 1253 Alfonso X la concede a Gonzalo García de Torquemada, de quien proviene su nombre. En el siglo XIV pasó a manos de la Orden de Calatrava.

A mediados del siglo XVI don Jorge de Portugal, Conde de Gelves, había comprado el lugar a la Orden de Calatrava y había tenido problemas de jurisdicción con los vecinos de Bollullos por un asunto de tierras de pasto.

Hubo otros pleitos a lo largo del siglo XIX por motivos de jurisdicción. Actualmente una parte de Torrequemada pertenece a Gelves.

En el siglo XVIII Torrequemada era administrada por la Compañía de Jesús, que la usaba para el aprovisionamiento de madera para la marina a través de la explotación de los pinares.

La Subdelegación de Marina de Coria también se nutría de los pinares de esta hacienda. Hasta bien entrado el siglo XX existieron pinares en estos lugares.

El conjunto de la hacienda es un bello ejemplo del barroco sevillano de principios del siglo XVIII. La segunda portada que da acceso a la parte señorial es de 1708.

En el primer patio existen dependencias para trabajadores temporales. En el segundo patio se encuentran los molinos de aceite a la derecha y a la izquierda el lagar y una gran bodega de tres naves de arcos sobre columnas de piedra.

Al fondo se halla el señorío de dos plantas con galería porticada y torre mirador. Consta de capilla a la izquierda y jardín trasero en el que hay una grandiosa araucaria.

El edificio más impresionante de este conjunto es sin duda el enorme pajar construido en ladrillo con arcos apuntados.

Cuentan que existen unos sótanos en la hacienda que pertenecieron a la Inquisición y se usaron como mazmorras para los condenados. En realidad es un sótano alargado que sirvió hasta bien entrado el siglo XX de despensa del señorío.

Frente al pajar, cada año se traen y doman los bueyes de la Hermandad del Rocío de Triana unos meses antes de la romería.